La decisiva prueba del agua en las sartenes de acero inoxidable sin níquel: ¿por qué, para qué, cómo?

Sara Espinosa
Sara Espinosa | Líder en Ecovidasolar
30/09/2021 | Actualizado: 18/11/2021 30/09/2021
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La decisiva prueba del agua en las sartenes de acero inoxidable sin níquel: ¿por qué, para qué, cómo?
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Cuando pensamos en cocinar en una sartén —u olla, pero sobre todo sartén— de acero inoxidable no estamos sacando los pies del plato ni nada parecido.

De hecho, es un material que se utiliza en alta cocina, hostelería y escuelas de cocina por múltiples razones: es ligero, es inocuo, dura años…

El único problemilla, por así llamarlo, es que al inicio cuesta cogerle el punto, y aprender a cocinar con acero inoxidable puede resultar un fiasco, consiguiendo sartenes quemadas, alimentos pegados y unos buenos dolores de cabeza… en lugar de platos deliciosos, saludables y totalmente libres de posibles migraciones de los recubrimientos.

Por eso, hoy te hablo de la importancia de hacer la prueba del agua antes de ponerte a cocinar con tu querida sartén, además de 3 consejos básicos que te irán de perlas.

Coge cuaderno y boli, y apunta.

Que, como ya sabes, vamos al lío y nos metemos en el tema para que ninguna sartén de acero inoxidable se te resista. ?

#1 Hacer la prueba del agua sartén de acero inoxidable

Después de limpiarla bien con agua y jabón antes del primer uso, lo primero que debes hacer es la prueba del agua en la sartén.

Para ello, comienza por calentar bien la sartén.

Una vez que esté bien caliente y tu mano, a un palmo de la superficie, lo note, es la hora de hacer la prueba del agua.

¿En qué consiste?

Muy sencillo.

Mójate la mano y sacúdela sobre la sartén.

Cuando veas que el agua salpicada se transforma en bolitas que ruedan sobre la superficie —como si fueran las de mercurio de los antiguos termómetros, por ejemplo—, tu prueba del agua para cocinar te indica que la sartén está lista para el siguiente paso.

Y ya está.

Como puedes ver también, las sartenes de acero inoxidable son ligeras y manejables. Es una de las cosas que más me gustan de ellas, la verdad.

Una vez que dominas esta prueba del agua, te prometo que la temperatura es la correcta.

Y, si sigues mis consejos, ni se te pegará la comida ni se te quemará nada.

Ahora, sigamos, que viene un plato fuerte: RE-aprender a cocinar en acero inoxidable… que no es poco, pero más sencillo de lo que pueda parecer.

Por qué re-aprender a cocinar en acero inoxidable

Las cosas claras.

Cuando alguien aprende a cocinar lo hace según los utensilios de los que dispone en la cocina.

Hasta ahora hemos estado un poco mal acostumbrados a la antiadherencia dada de los recubrimientos sobre materiales como el aluminio, y, como ya te contaba en la guía para elegir una sartén saludable, los recubrimientos no han sido precisamente lo más idóneo para la salud.

Por eso, bajo mi punto de vista, hay que cambiar un poquito el hábito.

Con el ritual de las gotas de agua que ruedan en la sartén de acero tienes un gran primer paso hecho.

El siguiente punto es aprender a usar acero inoxidable con consejos sencillos y relativamente fáciles —digo relativamente porque depende de ti, también— que te permitan responder a las preguntas del millón que muchos de nuestros clientes se hacen:

«¿Cómo se hace un huevo en una sartén de acero inoxidable?»

«¿Y una tortilla de patatas en condiciones?»

«¿Y eso no se pega…?»

Si también te pasa, tranqui: traigo respuesta a todo.

#2 Consejos base de uso para tu sartén de acero inoxidable

Para aprovechar al máximo tu sartén de acero, sobre todo si no cuentas con muchos conocimientos de cocina o estás empezando, debes saber lo fundamental en los fogones:

  1. Los tiempos de cocinado.
  2. La temperatura de tu fuente de calor.
  3. La naturaleza y el comportamiento de los alimentos que cocines.
  4. El sellado o marcado de ciertos alimentos, como las carnes o los huevos.

Te los introduzco, uno por uno, para que te hagas una buena idea y empieces a cocinar.

Los tiempos

No todos los alimentos necesitan el mismo tiempo para cocinarse.

Hay verduras, por ejemplo, que se hacen muy rápido al calor, como las espinacas y toda la familia de las hojas verdes, y otras que necesitan más tiempo de cocción o preparado para ponerse tiernas, como las zanahorias, las alcachofas o tubérculos como la patata.

Como guía general, quédate con que cuando más «duro» esté un alimento fresco al tacto, más tiempo necesita para cocinarse.

La temperatura

No es lo mismo cocinar a fuego fuerte o alto que a fuego lento o medio.

Los fuegos fuertes sirven para salteados de verduras, por ejemplo, y se utilizan mucho para platos al wok, que salen rapidito. También son los que sellan los alimentos para que no pierdan agua ni jugosidad.

Los fuegos lentos o medios ayudan a que las verduras se pochen y suelten sus jugos naturales para dar sabor, como sucede en el caso de una sabrosa cremita de verduras o un buen pisto para chuparte los dedos.

Sí, como ves no se pega, estoy cocinando un pisto de verduras a fuego medio con mi sartén de acero inoxidable sin níquel de 24 cm.

La naturaleza y el comportamiento de los alimentos

Esto es igual que las culturas y las personas: cada «familia» e incluso cada variedad se comportan de forma específica.

Los hay que tienen mucha agua, los que tienen poca, los que cuentan con muchos jugos propios y los desprenden con más o menos facilidad…

Y también están los que necesitan un tratamiento previo para cocinarlos —por ejemplo, el remojo de las legumbres o de los frutos secos para activar y aprovechar mejor los nutrientes—.

Mi recomendación con esto es que busques un poquito sobre el ingrediente que quieras utilizar para conocerlo mejor, aunque es posible que la misma receta te indique cómo manejarlo y tú, poco a poco, los vayas conociendo mejor.

Yo, por ejemplo, las primeras veces que preparaba pisto no tenía claro cómo se comportaba la berenjena: 

«¿Tarda más o menos que el calabacín?» 

«¿Absorbe el aceite y se queda con la grasita?»

«¿Se me estará pasando?»

Ten claro que cuando empiezas a cocinar, es normal equivocarse. Y no pasa nada.

En mi caso, con la práctica me fui dando cuenta de que la berenjena absorbe el aceite, pero luego lo suelta, y ahí queda perfecto para añadirle la salsa de tomate y que todos los jugos se cocinen juntos. 

El sellado

Directamente relacionado con todo lo anterior, el sellado es importante para que ciertos alimentos no se te queden secos y se te hagan una auténtica bola al comerlos.

Sellar consiste en aplicar calor fuerte sobre el alimento durante unos minutos para que, por fuera, se cree una especie de costra (invisible) que evita que los jugos naturales del alimento salgan.

Se utiliza sobre todo en las carnes y los huevos.

#3 Qué pasa si mi sartén de acero inoxidable se pega 

Si, tras elegirla con conocimiento de causa, tu sartén de acero se pega te recomiendo, mucho mucho, que te leas este post:

Ten en cuenta que se puede cocinar con PLENA ANTIADHERENCIA en acero inoxidable, pero tu éxito dependerá de tu destreza en la cocina (conocimientos en cocina, conocimientos del comportamiento del acero inoxidable y el control de los tiempos y de la temperatura para los diferentes alimentos).

Ya sabes que Roma no se construyó en un día, y te aseguro que, poco a poco, le irás cogiendo maña para cocinar como lo hacen los auténticos chefs, tanto en sartenes y woks como en ollas y cacerolas.

Tú siempre empieza por la prueba del agua, y luego sigue paso a paso.

¿Quieres más?

Quédate con que lo más importante para que tu sartén de acero inoxidable esté en su punto de temperatura para cocinar es hacer la prueba del agua correctamente.

Y si este post se te ha quedado corto o quieres preguntarme algo, ya sabes que te leo en comentarios.

También te dejo a mano varios artículos sobre acero inoxidable sin níquel que te pueden interesar:

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