El método para curar tus ollas, sartenes y cazos de acero inoxidable que alarga su vida útil y facilita la cocina

Pensar en ser ecológicos es ideal para cuidar de tu salud y del medio ambiente.

Sin embargo, si queremos que nuestras acciones tengan un mayor impacto en el planeta, también nos interesa que lo que compramos nos dure muchos años.

Por eso siempre me ves dando consejos para que aproveches al máximo cualquier producto de nuestra tienda.

Y claro, no podían faltar unas recomendaciones sobre la curación.

Sobre todo cuando estás dando tus primeros pasos con el acero inoxidable.

«Sara, ¿curación? ¿Qué tiene que ver la curación con el acero?»

Tranqui.

La curación de ollas, sartenes y cazos hechos a partir de este material no consiste en ponerles una tirita ni nada parecido.

Es tan solo un proceso que podemos hacer en casa antes de usar nuestro menaje de acero inoxidable por primera vez, para que nos dure más y sea más fácil cocinar en estas superficies.

Presta atención, que te voy a contar exactamente qué es la curación del acero inoxidable, por qué es importante hacerla y cómo realizarla en tu propia cocina en un santiamén.

Vamos al lío.

Qué es la curación del acero inoxidable y por qué te interesa 

La curación del acero inoxidable consiste en aplicar un pequeño tratamiento antes de utilizar tus ollas, sartenes y cazos por primera vez.

Así de sencillo.

Viene divinamente para eliminar cualquier resto resultante de la fabricación, como el polvillo ese que queda en la superficie del acero nuevo. De este modo, nos aseguramos de que ninguna sustancia interfiera al cocinar.

Además, también nos ayuda a que la cocina sea mucho más llevadera y no se nos pegue, como ya te contaba por aquí.

Para eso, el proceso de curación nos viene al dedillo. 

Si miramos el acero inoxidable con microscopio, nos damos cuenta de que es un material poroso. Por lo tanto, cuando lo calentamos al fuego, estos poros se abren.

¿Qué sucede después?

Al añadir un alimento que está a una temperatura inferior, el material se contrae y los alimentos se pegan.

Metalografía del acero inoxidable.

Esto es lo que vemos cuando le echamos un ojo al acero inoxidable con una especie de microscopio. La metalografía es una ciencia que se encarga de estudiar y analizar las características micro estructurales (partes muy pequeñitas) de un metal o aleación para conseguir información de sus propiedades físicas, químicas y mecánicas.

Por eso la curación es tan importante, ya que se crea un primer revestimiento que funciona de antiadherente natural.

Esta capa también consigue que el acero inoxidable nos dure mucho más y resista mejor el calor, el contacto con los alimentos y los embistes de otros utensilios de nuestra cocina (cucharones, paletas, etc.)

A continuación, te cuento cómo curar tu menaje en un santiamén.

Cómo curar tu menaje de acero inoxidable 

Te voy a explicar por separado la curación de las sartenes de la curación de ollas, cacerolas y cazos porque es un poquito diferente.

Eso sí: en ambos casos recuerda retirar cualquier envoltorio, lavar tus utensilios con agua y secarlos bien antes de empezar con este proceso.

Ahora apunta y no pierdas detalle.

Curación de ollas, cazos y cacerolas de acero inoxidable

Empecemos por nuestras fantásticas ollas sin teflón.

  1. Llena tu olla al 75 % de su capacidad con agua del grifo.
  2. A continuación, ponla en el fuego a temperatura alta. Enseguida romperá a hervir. Debes dejarla hirviendo durante quince minutos aproximadamente.
  3. Transcurrido ese tiempo, apaga el fuego y deja que se enfríe sola.
  4. Por último, basta con vaciarla y aclararla con abundante agua.
  5. Como ya te he comentado en otros posts, lo ideal es que seques tus ollas nada más lavarlas para que no salga ninguna mancha por restos de cal o reacciones.

Curación de sartenes de acero inoxidable

Vamos ahora con las sartenes de acero inoxidable, cosa fina para cocinar de manera saludable.

Como verás, su proceso de curación es un poco distinto. Esto se debe a que la forma en la que cocinamos en esta herramienta varía respecto a las ollas y los cazos, ya que solemos emplear más aceite y añadir ingredientes que se pegan con más facilidad (por ejemplo, huevos o pescados que sacamos del frigorífico).

  1. Para empezar, cubrimos la base de la sartén con aceite (cualquier aceite vegetal que tengas en casa te irá bien).
  2. Pon la sartén al fuego a temperatura baja hasta que veas que el aceite empieza a soltar humo.
  3. Ten paciencia, ya que este proceso puede tardar unos minutos.
  4. Después, apagamos el fuego y dejamos que la sartén se enfríe sola.
  5. Finalmente, nos deshacemos de este aceite, lavamos con mucha agua para que no queden restos y la secamos con alegría.

Te recomiendo que no reutilices este aceite usado, ya que puede contener residuos de fábrica como te mencionaba al principio.

Esta es mi sartén de acero inoxidable sin níquel de 24 cm que llevo utilizando casi 2 años.

Limpieza y mantenimiento correcto del acero inoxidable en la cocina para que te dure años

Aunque la curación es importante antes del primer uso para eliminar cualquier partícula resultante de la fabricación, las propiedades antiadherentes se irán perdiendo con el tiempo.

¿Mi consejo?

Repetir el proceso cuando veas que se pierde el efecto antiadherente.

Además, debes procurar una buena limpieza y mantenimiento de tu menaje de acero inoxidable. De esta forma, conseguirás que te dure mucho más. Yo me apoyo mucho en el detergente universal Bio-Mex que dura muchísimo y lo puedo utilizar para limpiar todo tipo de superficies. ¿Lo mejor? que es efectivo y natural.

Ya te he dado algunos tips en posts anteriores.

A continuación, te dejo algunos ecoconsejos extra que nos funcionan muy bien en casa para que las ollas, sartenes y cazos de acero inoxidable se vuelvan ultrarresistentes.

Toma nota:

  • No uses utensilios de cocina que puedan arañar el acero inoxidable. Para eso, va genial la silicona platino (material ecológico y antiadherente).
  • Lava tu menaje de acero inoxidable a mano.
  • Si algún día vas con prisa y recurres al lavavajillas, añade un jabón neutro o que no sea muy abrasivo.
  • No utilices lejías ni detergentes en polvo que puedan producir corrosión.
  • No eches agua a tus sartenes, cazos y ollas calientes, o al poco tiempo de haber cocinado. Espera a que se enfríen bien (de lo contrario, se pueden abollar).

Una buena curación inicial y un cuidado correcto día a día son la clave para que la cocina fluya con alegría y los alimentos se peguen menos.

Además, conseguirás que tus utensilios de acero inoxidable te duren mucho más.

Estoy segura de que acabarás tan enamorada como yo de este material.

¿Has probado ya a cocinar en acero inoxidable?

Si todavía no lo has hecho, puedes descubrir todos nuestros utensilios de Inoxibar en nuestra tienda

Y si tienes cualquier duda, te leo en comentarios.

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