Metales pesados en agua: cuáles son, a qué afectan y cómo eliminarlos del agua potable de casa

Federico Olarte
Federico Olarte | Líder en Ecovidasolar
05/10/2020 | Actualizado: 20/11/2021 05/10/2020
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Metales pesados en agua: cuáles son, a qué afectan y cómo eliminarlos del agua potable de casa
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Vamos con otra ronda sobre el agua: la de los metales pesados.

¿Qué es un metal pesado? ¿Es tóxico? 

¿Cómo afecta a la salud? ¿Y a la naturaleza?

¿Se pueden eliminar del agua potable? ¿Cómo?

Aquí Fede, dispuesto a resolverte estas y otras dudas sobre la contaminación del agua por metales pesados.

El objetivo de este artículo es que todo te quede un poco más claro y seas más consciente sobre cómo hacer más saludable tu agua potable eliminando estos metales.

Vamos que nos vamos.

 Qué son los metales pesados y por qué nos preocupan

Conocemos a los metales pesados como metales con una alta densidad o concentración molecular. Se pueden encontrar en las aguas de pozos, ríos y redes industriales de todo el mundo, y los más comunes son el cromo, níquel, cobre, aluminio, plomo y cadmio.

Quiero dejar claro que no todos los metales pesados son tóxicos. Hay algunos, como el hierro, el zinc o el cobalto que, en bajas concentraciones, permiten a nuestro cuerpo funcionar bien.

El problema surge cuando la concentración es mucho más alta que la idónea para el cuerpo humano.

¿Por qué? Porque a los metales pesados les sucede como al cloro, la cal o el flúor: no son metabolizables.

El organismo no los procesa, sino que los acumula en tejidos y órganos como el hígado o el riñón.

Por si esto fuera poco, a la naturaleza tampoco le ayudan; son contaminantes.

Te lo explico…

Efectos negativos de los metales pesados en la salud

Aquí estoy con mi garrafa de vidrio de murano azul observando todo lo que es invisible al ojo humano pero que, sin embargo, está presente en el agua potable que nos llega a casa.

Plomo en el agua

El plomo (Pb) es uno de los metales más utilizados por el ser humano hasta ahora.

Fíjate en que todavía quedan muchas tuberías antiguos hechas de plomo que, al conducir el agua potable, disuelven y concentran parte del metal en ella.

Y luego, nosotros vamos y recibimos esa agua en casa para cocinar, beber o asearnos.

Como que no, ¿verdad?

El plomo afecta al sistema nervioso y al renal, relacionándose con disfunciones cognitivas, fatiga y cefalea, y con insuficiencias renales.

Los síntomas más comunes de una intoxicación por plomo son los gastrointestinales, y comprenden náusea, vómito, diarrea y constipación, seguida de cólicos.

Mercurio en el agua

El mercurio (Hg), al ser casi indisoluble en agua, no se ha considerado contaminante durante mucho tiempo.

De hecho, las amalgamas dentales se componían con él.

Sin embargo, desde que en Japón hubo un caso de envenenamiento de más de 100 personas y 54 muertes, la cosa cambió.

Se investigaron las aguas que recibían mercurio de la industria y se encontraron altas concentraciones de mercurio que, tras un proceso bioquímico —llamado metilación— en el lodo del fondo de los lagos, parecían incorporarse a la cadena alimenticia de estas personas, introduciéndose de forma imperceptible en el organismo humano.

¿Vas viendo lo que te decía? La cosa no es para broma.

Una intoxicación por mercurio altera la mucosa intestinal, inhibe ciertas enzimas vitales y puede provocar trastornos graves en una mujer embarazada, así como alteraciones genéticas, renales y nerviosas.

También se relaciona con efectos en el pulmón, donde se adhiere y genera problemas respiratorios.

Cobre en el agua

Como te decía antes, en función de la concentración en que se encuentren, los metales pesados pueden ser beneficiosos para nosotros.

Es el caso del cobre (Cu).

El cobre es un oligoelemento esencial para el ser humano, actuando como cofactor necesario para muchas enzimas y proteínas.

Lo que lo «echa a perder» es su exceso, que lo convierte en tóxico por su gran capacidad oxidativa.

Para que te hagas una idea, la ingesta total diaria habitual de cobre es de 1 a 3 mg, de los que se absorben solo del 10 al 50%, pasando del intestino delgado al torrente circulatorio.

Y se relaciona directamente con la enfermedad de Wilson:

«La enfermedad de Wilson se caracteriza por una alteración en el metabolismo del cobre que ocasiona su acúmulo en diferentes tejidos, principalmente hígado, núcleos basales y córnea. Los principales síntomas suelen ser hepáticos en las primeras fases de la enfermedad y neurológicos o neuropsiquiátricos en estadios más avanzados», explica el doctor Tomás Camacho, jefe de Servicio de Análisis Clínicos de un conocido laboratorio toxicológico.

Puede haber cobre en nuestra agua por la corrosión de las cañerías de viviendas.

Cadmio y cromo en el agua

Por su parte, la presencia de cadmio (Cd) en el agua presenta posibles cuadros de bronquitis y enfisema pulmonar, infertilidad y cáncer de próstata en el sistema reproductor, y alteraciones y enfermedades vasculares como la hipertensión.

El cromo (Cr) no se queda atrás, afectando al riñón, al hígado y ampliando posibilidades de cáncer de pulmón.

Efectos contaminantes en la naturaleza

Todo lo que te he contado que sucede en el cuerpo humano sucede de forma similar en el cuerpo de nuestros hermanos animales.

Un estudio en la comunidad de Aragón detectó restos de cadmio y plomo en animales sacrificados.

A través de las plantas ingeridas, sus vísceras acumularon metales por el mismo mecanismo que te contaba antes.

Las aguas que alimentaban a las plantas provenían de la industria y la minería, y también se relacionaban restos de ciertos fitosanitarios y plaguicidas contra los que lucha la agricultura ecológica.

Regamos nuestra huerta con agua saludable con un tratamiento que hacemos sobre la cal y los metales pesados. Tampoco tiene cloro.

Los vertidos de productos contaminantes que vienen de fábricas afectan directamente al agua. En muchas ocasiones es tal la contaminación que puede llegar a afectar a los campos de cultivo y regadíos de la agricultura.

Y si nos vamos a los océanos, nos encontramos con la misma temática: peces y moluscos también están expuestos, a través de coloides en suspensión o mediante las plantas donde se acumulan.

Lo preocupante de este ciclo es que, una vez que los metales están dentro del ciclo o de este tráfico natural, en el que la cadena alimentaria nunca cesa, es prácticamente imposible eliminarlos.

Parece que el tema del agua que consumimos se va poniendo más complicado de lo que parecía, ¿a que sí?

Por qué se contamina el agua de metales pesados

El agua puede estar contaminada por metales pesados por dos causas: la natural y la humana.

Origen natural

Los metales pesados están en la naturaleza porque forman parte del ciclo, como ya sabes.

Como elementos intrínsecos con una función propia, el incremento de la concentración se debe a un proceso de enriquecimiento natural.

Hablando en cristiano: cuando el agua atraviesa sustratos que contienen metales pesados en su composición, se lleva una parte de ellos con ella.

Origen humano

En este segundo caso hablamos de obras humanas que utilizan el plomo como las cañerías antiguas, pinturas artesanales, o, hasta hace relativamente poco, la gasolina.

Lo mismo sucede con el mercurio, el cobre o el cadmio con los vertidos industriales o mineros, o de empresas de recubrimientos metálicos, que llegan mediante aguas residuales y lixiviados, por arrastre, hasta manantiales o aguas de los ríos.

En las zonas con una gran actividad agrícola, en la que se utilizan plaguicidas, puede existir también una contaminación de manantiales y aguas de ríos cercanos.

Se me ponen los pelos de punta de contártelo.

Cómo eliminar los metales pesados del agua

Después de este panorama, te puedes estar preguntando:

«Fede, entonces todo el agua de mi casa está llena de metales pesados? Por favor, dime que no…»

Y la verdad es que no te puedo tranquilizar mucho, porque, aunque el agua de casa esté potabilizada y desinfectada, es necesario un tratamiento para quitar los metales pesados en el agua potable.

¿Por dónde puedes empezar?

Busca indicios. Por ejemplo, observa o busca coloraciones como cercos azulados o parduzcos en las piletas de tus cuartos de baño.

El problema de esto es que no todas las aguas contaminadas con metales pesados presentan coloración, y en ocasiones, si las hay, no conseguimos detectarlas. 

Si quieres medir la concentración de metales en agua de forma casera, entre otros materiales, puedes servirte de un medidor TDS o medidor de partículas por millón —por favor, no uses este aparato para la plata coloidal; es un error irreversible—.

Este TDS nos acompaña desde hace años y solemos usarlo para medir el agua de manera rápida en casa.

Si necesitas saber de forma más detallada la cantidad y tipos de metales que contiene el agua potable de tu ciudad te recomendamos llevarla a un laboratorio a analizar.

Veamos ahora qué puedes hacer para reducir la exposición y para quitar metales pesados de tu día a día.

Reducir la exposición

Para reducir la exposición a los metales pesados contenidos en el agua:

  • Deja correr el agua del grifo antes de beberla, especialmente si no la has utilizado en las últimas horas. El estancamiento de las aguas favorece el aumento de la concentración de los metales pesados. Si la dejas fluir un poco antes de consumirla, bajará.
  • No bebas el agua caliente procedente del grifo. Los metales pesados se presentan en mayor concentración en agua caliente, ya que presenta una mayor capacidad de disolución de metales pesados.
  • Aísla bien las conducciones y manantiales para evitar que, por agua de lluvia libre, lleguen aguas contaminadas de vertederos, de lixiviados, o con plaguicidas.
  • Si tus tuberías son de algún metal pesado, es recomendable que las sustituyas por conducciones nuevas que no lo contengan.
  • Asegúrate de que tu pozo esté alejado de vertederos o de aguas residuales.

Si lo que quieres es eliminar completamente los metales pesados del agua que tomas, te cuento cómo lo hacemos nosotros.

Eliminar completamente metales pesados

Hace unas semanas te hablaba de los sistemas para filtrar del agua del grifo.

Los filtros para el hogar de la tienda siempre nos han funcionado, y es lo típico: cuando los retiras, ves la cantidad de elementos que estabas ingiriendo a tu cuerpo.

Filtrar el agua del grifo

Para filtrar metales pesados utilizamos los filtros de carbón activo, con un sistema de varias fases que te servirán tanto para tu cocina como para filtrar el agua de la ducha o baño.

Este sistema es ideal sobre todo si estás empezando a tomar conciencia del agua que tomas e inviertes paso a paso, y poco a poco, en cuidarte mejor a ti y a tu familia.

Destilar el agua potable

Nosotros vamos un paso más allá. Teniendo en cuenta que nuestra agua proviene de un pozo y que cuidamos mucho de nuestro sistema inmune, utilizamos, además de los filtros, la Destiladora MegaHome.

Lucía es la encargada de destilar y limpiar absolutamente el agua que tomamos y con la que preparamos comidas, zumos y leches vegetales.

Conclusión: ¿qué agua bebemos?

Te invito a que me cuentes en comentarios cómo reduces tu exposición y cómo eliminas metales pesados del agua que consumes.

Ya has visto que queda mucho que decir sobre el agua.

¿Cómo lo ves tú?

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1 comentarios

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Ruben
2020-10-09 10:54:53

Hola Federico. Otra artículo estupendo. Tengo una duda: ¿Cuándo llevas a punto de ebullición el agua del grifo (para después hervir legumbres, arroz…) eliminas la gran mayoría de estos tóxicos? ¿En ese momento sería segura para hervir un alimento? También me gustaría saber si se elimina el cloro, el flúor, la cal, etcétera con este procedimiento. Muchas gracias.

Respondiendo a Ruben
Federico Olarte Romero
2020-10-20 16:51:38

Hola Rubén: Cuando hierves el agua eliminas algunos elementos volátiles que puede tener el agua como por ejemplo el cloro o el alcohol. Pero hay otros como los metales pesados, el flúor o la cal que quedarían en la olla ya que no pasan al estado de evaporación a 100 grados. Espero haberte ayudado. Un saludo y que tengas un feliz día.

Respondiendo a Federico Olarte Romero
Ruben
2020-10-23 14:09:38

Hola otra vez Federico, gracias por tu respuesta. ¿Sería más seguro hervir los alimentos con agua embotellada de mineralización muy débil? He estado pensando en adquirir un filtro de agua para el grifo de la cocina pero la cocina de mi piso en Madrid es muy pequeña, apenas tengo espacio para cocinar. ¿Sería una «solución» saludable utilizar agua embotellada para hervir alimentos? El problema es que seguiría lavando los platos con agua caliente del grifo… Muchas gracias por tu ayuda. Saludos y feliz día ?