Federico Olarte

Federico Olarte

Líder en Ecovidasolar
Experto

Papá de Lucía y compañero de vida de Sara.

Él es de Sevilla.

Estudió la carrera de Artes Visuales y la carrera en Ingeniería Técnica de Informática de Gestión. Entre otras titulaciones destaca la de Experto en Par Biomagnético.

Nunca deja de aprender cosas nuevas.

Los que lo conocen bien saben que a Fede le encanta que lo inviten a comer unas (buenas y en condiciones) croquetas caseras.

Especialidades

  • Plata coloidal
  • Tratamientos para el agua
  • Huerto ecológico

Tiene una habilidad natural para disfrutar encima de cualquier escenario pero su pasión podría ser cualquier reto que le pongan por delante

Está decidido a salir de cualquier sala de scape room antes de agotar el tiempo máximo. Y si no hay salida, se la inventa y sin forcejear nada del atrezo.

Disfruta realmente de una buena merienda entre amigos y estar en familia.

Adoraba a sus abuelos Federico y Narcisa.

Con ellos disfrutaba en el campo de largos veranos (y cada vez que podía). Creció rodeado de olivos y naranjos donde vivía auténticas aventuras (y disfrutaba de sus propias travesuras). Un día de pequeño le dijo a su abuelo que de mayor quería vivir también en el campo como él, que esa era la vida que él quería.

Demasiado joven y apuntando maneras

Empezó a hablar demasiado pronto.

Demasiado pronto porque tenía mucha habilidad de que las primeras palabras que aprende eran groserías que escuchaba en la calle y, que sin saber del todo su significado, conseguía replicar bien alto y claro.

Por su alegría y espontaneidad lo elegían siempre en los bailes de fin de curso y en cualquier embrollo en el que exponerse fuera lo principal.

Su habilidad para el dibujo también le hizo ser bastante popular contratándolo el director para pintar a grafiti el muro del colegio. Pero este no era el primer negocio que manejaba Federico.

Gracias a la energía que desprende ha trabajado desde muy pequeño repartiendo publicidad de buzoneo, de jardinero, de charcutero, de control de calidad en fábricas, de repartidor en un supermercado, de guardia de seguridad de un campo de golf... ¡Hasta estuvo dado de alta como artista! 

Su sueño de pequeño era independizarse a los 18 años, objetivo que consigue a la vez que compagina diferentes tipos de trabajos con sus estudios universitarios.

Entre Cádiz y Sevilla

Hace más de 16 años que Fede y Sara se conocen.

Fede disfrutaba de su primer año viviendo independizado de casa cuando se conocen. El ir y venir de Sevilla a Cádiz hace que se le plantee la idea de vivir juntos en un piso de estudiantes dejando atrás Sevilla para mudarse a Jerez.

Allí disfrutan de hacer cosas diferentes a la vez que se ponen manos a la tierra para cultivar algunas verduras en la terraza del piso de estudiantes. Disfrutan con alegría de alguna ensalada o aliño hecho con lo que cultivan en las macetas.

Una vez termina sus estudios lo contratan de jefe de departamento de una empresa de tecnología en Jerez, lo hacen fijo mientras Sara estudia para una oposición. Parece el plan perfecto: trabajo seguro, ciudad cómoda y el proyecto de una familia en camino con la llegada de su hija Lucía.

Si hay algo que destacar de Fede es que es un hombre de palabra.

Recordaba perfectamente aquello que le dijo a su abuelo Federico años atrás de querer vivir en el campo como él.

Federico pone todo en una balanza y toma la decisión firme de dejar su trabajo fijo para ir a vivir al campo con Sara en el último mes de embarazo.

Una decisión nada fácil, un resultado incierto y una enfermedad auto-inmune

Al ser humano se le conoce por ser un animal de costumbres.

No es un secreto que a todos nos gusta la seguridad.

A veces, tomar decisiones difíciles nos frena en seco. Sobre todo cuando no sabemos qué es lo que va a pasar.

Seguramente esas eran las sensaciones de Federico cuando se despidió de sus compañeros del departamento y le dijo a sus jefes que dejaba su puesto de trabajo para trasladarse a Sevilla a vivir.

Era 1 de noviembre, con pequeños ahorros, sin agua potable y estaban en el campo. El 24 nace Lucía. 

Y mientras terminaban de instalarse y de adaptarse a esta nueva vida también aprendían lo que significaba formar una familia y crear un proyecto familiar como el de Ecovidasolar.

Los comienzos fueron muy duros, lleno de incertidumbre al apostarlo todo a una sola carta.

Pronto ponen en marcha diseños de permacultura para organizarse en el campo aprovechando agua de lluvia, cocinando con el sol, poniendo en marcha la huerta de forma natural y estudiando las maneras para poner en marcha un jardín comestible sustentable. 

Le encantan los retos y este sería sin duda el gran reto de su vida.

Entre otras circunstancias, durante los comienzos del proyecto de Ecovidasolar comienza a padecer una enfermedad auto-inmune y que sin saber qué le estaba pasando empieza a notar que la piel de su cara queda blanca como la pared y a parches.

Los médicos tardaron un año en confirmarle el diagnóstico. Después de pasarle una luz ultravioleta sus manchas empezaron a brillar: esta enfermedad no tiene cura, es más, esto avanza. 

Su respuesta al especialista no podía ser otra tratándose de Federico: <<Pues ahora que tengo vitíligo en toda mi cara me alegra que esta enfermedad me haya cogido ya de casado, ¡ porque a ver dónde voy con esta cara !>>

Pasó por un proceso de curación cambiando muchos aspectos de su vida: alimentación, relaciones, emociones... que hizo que Federico consiguiera mantener en equilibrio su enfermedad. La buena noticia es que finalmente en pocos meses consigue que su piel repigmente todo el color.

A esto se le llama salir verdaderamente de la zona de confort.

<<Solamente tenemos que ser lo suficientemente creativos para encontrar la solución de cada problema>>

Hacer las cosas más sencillas de lo que parecen a veces es la solución que necesitamos.

Lo que necesitamos es el humor para hacer más fácil nuestra vida. Una buena actitud con buenas dosis de humor saludable son una buena receta para cualquier cosa.

Piensa que la esencia está en las cosas sencillas.

Que para mejorar nuestra vida no se necesita demasiada parafernalia. Solamente tomar decisiones y dar el paso para conseguir todo lo que queremos.