Sal virgen natural, su origen es parte de nuestra cultura

Sara Espinosa
Sara Espinosa | Líder en Ecovidasolar
08/03/2023 | Actualizado: 01/02/2024 08/03/2023
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Sal virgen natural, su origen es parte de nuestra cultura
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La sal natural y su importancia en nuestra cocina es indiscutible.

Hoy día sigue extrayéndose la sal como antaño, lo que pasa que hay que encontrarla.

Indiscutiblemente forma parte de la cultura humana desde antiguo cuyo valor es especial, tanto en el plano económico como culinario.

Los fenicios de la costa gaditana tenían una manera única de producir sal a través de un proceso de cristalización artesanal. Los romanos la perfeccionaron.

A día de hoy se pueden visitar esos cristalizadores de antaño viajando hasta zonas de salinas, marismas y esteros. 

De allí nos llega mejor sal marina virgen. En San Fernando encontramos la salina de San Vicente, en Chiclana la Salina Bartivás.

En este artículo realizamos una excursión hasta un escenario natural único acompañados de flamencos autóctonos.

Este artículo del blog se ha hecho con cariño, pues me siento parte de esta tierra donde nací en la localidad gaditana de San Fernando por tanto forman parte de la historia de mi vida.

Flamencos en la Bahía de Cádiz fotografía original Julia Zafra

Fotografía original de Flamencos de la Bahía de Cádiz: Julia Zafra

La cultura y economía tradicional de esta zona del Atlántico ha tenido muy presente los recursos que nos da el mar.

Otro claro ejemplo es la ciudad romana de Bolonia situada en Cádiz donde encontramos el complejo urbano romano más completo de nuestra península, que además se puede visitar caminando por su calzada romana.

En los últimos años se ha descubierto su fábrica de trabajo de salazón, un método romano de explotación pescadera, su la calzada está muy conservada y hasta podemos disfrutar de un bonito anfiteatro. 

La sal sigue siendo protagonista en toda la zona costera de Cádiz, como condimento de nuestras despensas que se produce exclusivamente en las salinas y se ha mantenido en nuestras dietas gracias a Tartesos, Fenicios y Romanos.

Unidos mediante el saber ancestral, la sal ha sido considerada un ingrediente esencial tanto en la cocina como en la vida humana en general.

En la actualidad, la extracción de sal que se produce aquí sigue siendo un proceso artesanal, pero la verdadera dificultad radica en encontrar un productor de confianza natural y ecológica.

Sal marina virgen gruesa natural Bahía de Cádiz en su envase
Sal marina virgen en su envase de cartón de la Bahía de Cádiz

El problema de la sal de baja calidad

La sal marina lavada industrialmente no es buena para nuestra dieta y puede estar mezclada con otras cosas.

No encontraremos ese elemento esencial del que te cuento hoy aquí por lo tanto, lo único que nos aportan es sabor salado que no es nada saludable porque ha sido refinada y sí, está manipulada.

El uso de sal de baja calidad sigue haciendo mucho daño a la salud y a la gastronomía. Los productos salados con forma de sal tienen la capacidad de enmascarar el sabor de algo mal cocinado o que están hechos con ingredientes de baja calidad.

Eso ha provocado mucha confusión y daño a los productores locales de la sal auténtica.

Aditivos que acaban en tu plato con sabor salado

Revisar el origen de la sal que acaba en nuestros guisos y comprobar su calidad también es apostar por otra manera de hacer las cosas. Y más si tenemos la suerte de contar con explotaciones tradicionales en nuestro país.

Es preocupante que en la actualidad se importen productos de fuera y que además, el producto natural se exporte fuera.

Productos gestionados a kilómetros de distancia que pasan de mano en mano y que además, del que no conocemos cómo ha sido su elaboración ni su distribución. 

El peligro de la sal refinada

Está claro que, en algún momento, se comenzó el refinado de la sal por algún motivo.

Parece ser que los que analizaron la sal en su momento decidieron que todos los minerales esenciales y oligoelementos que contenía no eran más que impurezas.

Por este motivo, se comenzó refinar.

La Dra. Sherry Rogers ha realizado estudios en Estados Unidos sobre el uso y consumo de la sal refinada. En su libro “La cura se encuentra en la cocina” cuenta que: “La sal de mesa común que ha invadido el mercado de Estados Unidos en los últimos 50 años, parece ser un subproducto de la manufactura de armas".

Entre sus investigaciones comenta que han encontrado azúcar y que a veces se refina con otros aditivos que no es obligatorio que figuren en los envases. 

Para quien empieza a investigar sobre la sal refinada se puede encontrar con muchos estudios que comentan que la sal refinada se mezcla con conservantes y otros compuestos como carbonato de calcio, carbonato de magnesio, hidróxido de aluminio y compuestos como el glutamato monosódico.

El glutamato

Actualmente se permiten aditivos sustitutos que realzan el sabor de las comidas como es el glutamato monosódico que está presente en la mayoría de los alimentos procesados.

Mientras que la sal natural del agua del mar necesita justificar su procedencia con un sello de garantía de calidad eco. 

Este aditivo, el glutamato, ha sido punto de polémicas por consumo y aunque se usa comúnmente debemos tener cuidado con su consumo. Lo encontramos muy fácil en comidas precocidas, sopas, aperitivos, salsas, embutidos, cereales, carnes, mezclas de especias, conservas, alimentos procesados, sopas de sobre, cubitos de caldo, aderezos, etc., 

También en la sal refinada.

El E-621 (glutamato, tal su identificación en las etiquetas) funciona actuando como neurotransmisor, interfiere en la respuesta sensorial del cerebro en su función del sentido del gusto en la transmisión de señales eléctricas con las neuronas, camuflando el sentido real del gusto. En pocas palabras, el glutamato hace que a nuestro cerebro y paladar le sepa todo rico, rico.

Su uso está autorizado, a pesar que numerosos estudios han cuestionado seriamente sus efectos. Investigadores japoneses relacionan su consumo con la pérdida de visión a largo plazo y la ceguera. Es común que en las comidas orientales lo usen como ingrediente.

¿Por qué la calidad de la sal es tan importante para nuestra salud?

Nuestro cuerpo necesita cloruro de sodio para llevar a cabo funciones básicas fisiológicas, es decir, para el correcto funcionamiento del cuerpo gracias a los iones de sodio (Na+). 

Lo necesitamos para equilibrar los líquidos del cuerpo y aunque te parezca contradictorio también es necesario para la regulación de la presión arterial.

Además es importante para los procesos de digestión donde nuestro estómago fabrica ácido clorhídrico tan necesario para la absorción de nutrientes.  

Sal virgen natural secando al sol

Menos sabor salado, sal nutritiva

Es menos salada que las sales manipuladas.

La que se obtiene de manera artesanal contiene una gran cantidad de minerales, presencia de micro y oligoelementos naturales esenciales para el buen funcionamiento del organismo, es fuente de magnesio, el calcio, el potasio, el hierro, el zinc y el selenio.

El magnesio y el calcio contribuyen a la energía y al buen funcionamiento muscular como de nuestros huesos.

Los oligoelementos son esenciales para el buen funcionamiento del sistema inmunológico, cardiovascular y sistema nervioso.

Es importante saber que estamos hablando de consumir sal natural con moderación para condimentar un plato sabroso.

Producto andaluz y los vientos de poniente y levante

Esta es la manera de aportar cloruro sódico a la dieta directa de la naturaleza.

Consumir sal marina virgen ecológica con este método ancestral es importante, debido a que se obtiene a través de un proceso natural sin añadidos químicos ni conservantes que tiene la sal distribuida de manera industrial.

La sal virgen ecológica contiene menos sodio y valores balanceados de yodo, es sal con el agua del mar que se produce naturalmente en el parque natural Bahía de Cádiz, es lavada en origen  con el método romano y secada por la acción del viento.

Nada más (y nada menos).

Se debe tener en cuenta que la sal natural se recoge exclusivamente por la acción del viento, el sol y la marea en la Bahía de Cádiz, se lava solo en el cristalizador natural y se envasa a mano.

Este escenario no es que sea ecológico, es un escenario natural real.

Esta sal es menos salada y como condimento realza el sabor de los guisos de manera equilibrada.

Sara con la sal marina virgen ecológica de la Bahía de Cádiz
Sara con su sal marina virgen ecológica de la Bahía de Cádiz

Tiene 3 características importantes:

  • Es recogida a mano 
  • Se produce por evaporación natural del agua y acción del sol y del viento
  • Es lavada solo en el cristalizador natural
  • Y sin ningún ingrediente añadido

La nuestra nos la trae José envasada en cartón manualmente. Nada de máquinas y sin intervenciones. Me comenta que este año viene sin el sellito ecológico en el envase.

Pero se recoge, se produce y se hace igual. Cuando le pregunto por qué, yo ya sabía su respuesta...

¿Sabes cuánto cuesta una certificación ecológica y todo lo que implica?

Además de costar un pastón, es una burocracia que no facilita las cosas. Los que me conocen confían en mí y me compran, no dejo de vender por eso.

Ojo, es una sal certificada en origen. La certificación ecológica de donde se produce natural y se recoge en origen la tenemos. Sólo que para nosotros no tiene sentido pagar doble certificación por algo que ya en sí es natural y está certificada en origen.

Vivimos en el mundo al revés. 

Parece que a lo natural se le exige en demasía, hacer las cosas bien y tener un producto natural parece estar castigado económicamente.

Nuestra opinión es que lo que se debería señalizar con una tarifa extra son aquellos alimentos que no son buenos para las personas, ni para los niños, que no son naturales los que están llenos de aditivos.

Hoy por hoy, en nuestra opinión todo está al revés porque lo fácil es encontrar alimentos llenitos de aditivos insanos que no son naturales en las baldas de los súper mercados.

Mi conclusión sobre la sal de nuestras despensas

La calidad de la sal de nuestra despensa importa porque aporta cloruro sódico directo de la naturaleza.

En resumen, la sal natural es un ingrediente esencial en nuestra dieta y debemos consumirla con moderación.

Debemos confiar en los productores y comprar de forma responsable, y evitar aditivos innecesarios que pueden dañar nuestra salud.

¿Sabías que la sal refinada, entre otras cosas, le ponen azúcar?

Lógicamente el resultado de ese proceso nos ofrece una sal que nada tiene que ver con la sal original. 

No tengo duda que con nuestras decisiones estamos apoyando los trabajos artesanales, industrias familiares que han pasado de generación en generación contribuyendo al consumo de un producto local y nacional del que nos podemos sentir orgullosos.

Este apoyo en un mundo tan globalizado evita importaciones de productos lejanos y que nuestra riqueza natural tenga la necesidad de que sea mejor valorada y exportada en el extranjero.

La sal de mi despensa es marina, virgen y natural.

No quiero sales industriales.

Y antes de despedirme del todo, te cuento mi secreto: la sal viene gruesa y no es uniforme, si necesitas una sal marina virgen fina yo lo que hago es pasarla por la procesadora de alimentos.

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